¿Estoy peor ahora en el trabajo que hace tres meses?

Por Àlex Fontelles, abogado laboralista

El acoso laboral presenta una serie de síntomas los cuales las personas que lo sufren acostumbran a no darse cuenta de que los están sufriendo inmediatamente. Suele ser una persona cercana, como la pareja, un familiar que vive con ellos o un amigo, que les hace saber que su comportamiento o su manera de ser ha empeorado.

Conocer los síntomas del acoso laboral

Los síntomas que estas personas pueden experimentar son muchos y muy variados; desde el insomnio, episodios depresivos que pueden llevar también a episodios de llanto, a sentimientos de impotencia junto con rabia, a deseos de querer hacer las cosas mejor para agradar, arrebatos de ira y, sobretodo, muchas manifestaciones psicosomáticas en las que el cuerpo manifiesta que no está a gusto con la situación que está sufriendo esta persona, como pueden ser taquicardia o problemas gástricos.

Sean cuales sean los síntomas -médicos y/o psicológicos-, todos presentan una una cosa en común que provocan que la persona no pueda llegar a desconectar del trabajo. Lo que empieza siendo una situación que afecta al ámbito laboral llega un momento en el que se traslada la familia, se lleva a casa y la persona empieza a no poder desconectar de lo que le sucede en el trabajo. Llega a un punto que la persona se ve superada por los acontecimientos.

El acoso laboral lo suelen sufrir personas fuertes

Contrariamente a lo que se puede pensar no son personas débiles las que sufren acoso laboral, las personas débiles ante una situación adversa se derrumban o buscan otra ocupación. Por el contrario, suelen ser personas fuertes son buenos trabajadores y que son muy competentes en sus ocupaciones. Debido a esta fortaleza y la implicación en el trabajo, hace que no puedan detectar los primeros síntomas, como puede ser que el jefe te rebaje tus funciones, menosprecio, gritos, llegar a los insultos, ningunear, ignorar… Todo este proceso siempre se produce de una manera paulatina, raramente es de un día de un día para otro. Precisamente esta situación de fortaleza hace que estas personas reaccionen queriendo agradar a las personas que provocan esta situación e intentan mejorar, hasta que llega un momento creen que no sirve para nada y explotan.

¿Estoy peor ahora en el trabajo que hace tres meses?

La pregunta que debemos hacer hacernos en estos casos es ¿Estoy ahora en el trabajo peor que hace tres meses? ¿Y hace tres meses estaba mejor que hace seis? Luego, dentro de tres meses ¿Cómo estaré? Ante esta pregunta rápidamente llegaremos a la conclusión de que no es una situación puntual, no se trata de una situación pasajera de estrés momentáneo o de una discusión con un compañero o con un jefe puntual que se pueda para arreglar. El mobbing consigue que esta persona cada vez crea menos en sus posibilidades y que llegue a pensar que ya no sirve para nada, que no le motiva su trabajo y que por más que se esfuerce nunca conseguirá revertir la situación.

Cuando se llega a esta situación se debe buscar ayuda, tanto desde un punto de vista médico -psiquiátrico o psicológico- pero también desde un punto de vista legal. Si usted está sufriendo algunos de los síntomas explicados en el artículo no dude en ponerse en contacto con un profesional de Fontelles Advocats, abogados laboralistas expertos en acoso laboral y mobbing.

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